El concurso de acreedores: una segunda oportunidad si se actúa a tiempo

La Consulta Vinculante V1307/2025 establece que cualquier uso particular de un yate destinado al chárter náutico provoca la pérdida del beneficio fiscal del IEDMT.

Entre el 92% y el 97% de los concursos de acreedores en España terminan en liquidación, según datos del Colegio de Registradores y el Registro de Economistas Forenses. Aun así, ese 3-8% que logra remontar demuestra que el concurso no siempre es sinónimo de cierre. Para los autónomos que actúan con rapidez, puede ser una verdadera tabla de salvación.

El problema es que muchos llegan tarde. Cuando Hacienda o la Seguridad Social ya han ejecutado embargos, la continuidad del negocio se vuelve casi imposible. Actuar a tiempo es, por tanto, la clave para transformar una situación de insolvencia en una oportunidad de recuperación.

Los artículos del TRLC que pueden salvar tu negocio

El Texto Refundido de la Ley Concursal (TRLC) dedica sus artículos 142, 143 y 144 a regular qué ocurre con los embargos cuando un profesional se declara insolvente. Estos artículos son el escudo legal que puede proteger a un autónomo frente a Hacienda y la Seguridad Social:

  • Artículo 142 TRLC: prohíbe iniciar nuevos embargos, incluidos los tributarios.
  • Artículo 143 TRLC: ordena suspender los embargos en curso, aunque los administrativos sigan latentes.
  • Artículo 144 TRLC: deja al juez decidir qué bienes son esenciales para la continuidad del negocio.

Gracias a esta protección, el juez puede preservar herramientas de trabajo fundamentales, como una furgoneta, los ordenadores de una gestoría o incluso una cuenta bancaria necesaria para el flujo de caja.

El crédito público: el gran obstáculo para los autónomos

Uno de los principales enemigos en estos procedimientos es el crédito público. Hacienda y la Seguridad Social tienen prioridad sobre otros acreedores, lo que dificulta la viabilidad del negocio en concurso. Los embargos previos suelen mantenerse y, si afectan a la liquidez —cuentas, cobros o salarios—, la asfixia económica es inmediata.

Sin embargo, la jurisprudencia reciente amplía la idea de “bien necesario”. Hoy se reconoce que no solo la maquinaria o los vehículos son esenciales, sino también la liquidez y los cobros pendientes, si son indispensables para mantener la actividad.

Conclusión: el enemigo no es el concurso, sino llegar tarde

El concurso de acreedores puede ser una herramienta de rescate, no una condena. Pero para que funcione, hay que actuar antes de que los embargos ahoguen al negocio. Preparar la documentación, demostrar la esencialidad de los bienes y contar con un asesoramiento especializado son pasos clave para acceder a esa segunda oportunidad que la ley permite.

Porque, al final, el verdadero enemigo de los autónomos no es el concurso… es llegar tarde a él.

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