Con la llegada de julio comienza una de las citas más importantes del calendario fiscal para las pequeñas y medianas empresas: la campaña de declaración del Impuesto sobre Sociedades. Este trámite anual, obligatorio para toda sociedad mercantil inscrita en el Registro Mercantil, afecta por igual a sociedades limitadas, anónimas, unipersonales e incluso, en algunos casos, sociedades civiles.
La campaña del Impuesto de Sociedades, arranca justo después de finalizar el plazo de la declaración de la Renta, establece como plazo general del 1 al 25 de julio para la presentación del modelo 200, aunque existen excepciones si el período impositivo finaliza antes del 31 de diciembre —por ejemplo, en casos de disolución o traslado de domicilio fiscal fuera de España—. En estos supuestos, el plazo para declarar será dentro de los 25 días naturales posteriores a los seis meses tras el cierre del ejercicio fiscal.
Lo más importante es entender que la obligación de declarar no distingue entre negocios rentables o en pérdidas. De hecho, incluso las empresas en concurso de acreedores están obligadas a presentar el impuesto hasta su extinción definitiva. La Agencia Tributaria ha sido clara en este punto: el deber de informar se mantiene mientras la sociedad esté formalmente constituida.
Ahora bien, la campaña de este año trae consigo beneficios para los negocios más pequeños. Se mantiene la rebaja impositiva aplicada el año anterior, que reduce el tipo general del 25% al 23% para aquellas empresas cuya cifra de negocio no supere el millón de euros anuales. Esta medida, que busca aliviar la carga fiscal de las microempresas, benefició a más de 400.000 negocios en 2024, con un ahorro medio de 717 euros por empresa, según el Ministerio de Hacienda.
Es importante destacar que este incentivo no depende del número de empleados, sino exclusivamente de la facturación. Esto implica que muchas pequeñas empresas, pese a su estructura reducida, pueden quedar fuera si superan el umbral de ingresos.
Para las PYMES, esta campaña representa mucho más que un trámite: es una oportunidad para revisar la salud financiera del negocio, optimizar deducciones y, si se cumplen los requisitos, aprovechar los incentivos fiscales diseñados para apoyar al tejido empresarial más vulnerable.
Desde Far Asesores, entendemos las obligaciones fiscales como parte fundamental del día a día de cualquier negocio. Por eso, animamos a todas las pequeñas empresas a contar con un buen asesoramiento contable y fiscal, especialmente en este período clave.
En definitiva, julio es un mes crucial para las PYMES en España. Y aunque el proceso pueda parecer complejo, estar al día con el Impuesto de Sociedades es no solo una obligación legal, sino también una herramienta de planificación que puede marcar la diferencia en la rentabilidad y estabilidad futura de tu empresa.
Desde FAR Asesores, ponemos a su disposición un equipo profesional que pretende dar respuesta a sus cuestiones legales, fiscales y económicas. Por último, esta noticia está elaborada a través de un articulo del medio Autónomos y Emprendedores. Puedes leer la noticia completa en el siguiente enlace.



